De arquitecto a fabricante: podés inventar y no lo sabés
- Mijal Orihuela
- 3 may
- 2 min de lectura
Algo que he notado es que los comerciantes ganan mejor que yo. Cosa que -claramente- me frustra muchísimo. Tengo dos títulos y a veces me digo “¿valió la pena tanto estudio?”.
Esto me ha hecho preguntarme sino sería mejor crear algún tipo de prototipo o producto y venderlo, que depender sólo de proyectos.
Si lo hiciera, incluso podría hacer diseños innovadores, que atraigan buenos clientes.
Sobre todo, teniendo en cuenta que donde vivo muchas cosas, como los bloques prefabricados de tierra compactada aún ni existen.
Sin embargo, la realidad es que nunca me creí capaz.
Sentía que me faltaba información, energía, dinero… Lo que me faltaba era determinación.
Siendo arquitecto innovar en 2026 es fácil
Hoy, con la inteligencia artificial, es todo lo que realmente se necesita.
Antes quizás era cierto que uno tenía que tener habilidades especiales para crear algo vendible. Pero hoy, en una tarde es posible averiguar el paso a paso para crear un producto y comercializarlo legalmente.
Desde las maquinarias que se precisa hasta los ensayos a realizar y los certificados a obtener. La información está. Lo único necesario es poner manos a la masa.
Y esto a los arquitectos nos da una oportunidad enorme, porque podemos usar las herramientas que adquirimos en la universidad para algo más que crear proyectos o construir edificios.
Cambiar nuestra mentalidad es la clave
Pensamos que somos diseñadores y ese es nuestro único fuerte, entonces limitamos nuestra visión respecto de lo que somos capaces de hacer. Sin embargo, cuando cambiamos la perspectiva, vemos que aprendimos a resolver problemas complejos a través del ensayo y el error. ¡Y esa es la habilidad que se necesita para crear productos innovadores!
Por eso, hoy en día el problema no es la falta de información o que seamos incapaces de lograrlo. El desafío a afrontar es cambiar nuestra mentalidad respecto de qué significa ser arquitecto.
Y atrevernos a construir esos materiales que nos encantaría usar en nuestras obras, pero no están en el mercado.

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