Cómo diseñar tu oficina para aumentar tu productividad, creatividad y ventas
- Mijal Orihuela
- hace 6 días
- 4 Min. de lectura
Como arquitectos, pensamos que tenemos que mostrarnos en espacios siempre bellos, minimalistas y caros. “La gente compra por los ojos”, me dijo una colega.
Sin embargo, estos espacios muchas veces me resultan genéricos. Terminamos cayendo todos en lo mismo. Eso no nos ayuda a diferenciarnos de nuestros colegas, la competencia.

El espacio como manifiesto
Si tu espacio funciona como manifiesto, tenés libertad para hacer cosas fuera de lo común.
Cuando decoré mi casa, corrí un riesgo. Ahora, aposté a mostrar creatividad, coraje y que se pueden hacer cosas bellas con bajo presupuesto. ¿Quién dice que los clientes necesitan que yo sea rica para valorar mis ideas? ¿Y si hay personas dispuestas a hacerme crecer?
Nosotros prometemos solucionar problemas de forma creativa. Eso es lo que necesitamos transmitir a nuestros clientes.
Claro que buscamos ser coherentes. Pero …, ¿cómo decoraríamos sino pudiésemos usar ninguno de los materiales ni objetos que están de moda?
Preguntarnos esto nos conduce a crear marcas atemporales, potentes y auténticas. Un combo maravilloso para las ventas.
Ser tibio, sólo conduce a atraer clientes tibios. Mejor ser atrevidos.
La relación entorno – mente & sistema nervioso
Nuestro entorno impacta en nuestro ser a múltiples niveles. Afecta la creatividad y productividad, niveles de satisfacción y positivismo e, incluso, de estrés y presión arterial.
Los arquitectos solemos fascinarnos con enfoques como la neuroarquitectura y el diseño biofílico, y, después, pretendemos vendérselos a otros. Quizás a los otros no les interese pagarnos por usar estas herramientas, pero sí valoren que les cuentes cómo las aplicaste en tu oficina y para qué.
No usar estas herramientas siendo arquitecto es un sinsentido. Al usarlas, mostramos a nuestros clientes que sabemos cómo aprovecharlas. Eso nos diferencia de los demás profesionales, sin necesidad de que les queramos vender “espacios para el bienestar”.
Diseñá un entorno que te ayude a vos a ser más productivo y creativo. Vas a ver que muchos de tus clientes te van a dejar hacer lo mismo. Aun sino hay mercado para dedicarte exclusivamente a diseñar espacios con esa lógica.
Espacios alineados con tu diseño humano
Desde la perspectiva del diseño humano, cada persona tiene un tipo de entorno particular que la ayuda a brillar. Aprovechar esta información a la hora de diseñar tu espacio de trabajo es super útil.
En mi caso, yo necesito vitalidad, movimiento, flujo, cambio. El diseño de mi casa no acompaña esas necesidades, porque tengo tres ambientes muy pequeños, donde no puedo ni mover mucho los muebles. Por eso, cada ambiente está decorado de manera totalmente diferente a los demás. Así, logré generar variedad en una casa que no la ofrece por default.
Hay personas para quien es clave tener ambientes amplios, perspectivas profundas, alturas diversas y materiales de gran calidad, mientras que otros necesitan espacios refugiados o intermedios.
Además, hay quienes se benefician de ambientes más estructurados y quienes necesitan poder moverse con libertad.
Pensar en tu diseño es muy útil si buscás crear una marca auténtica, porque saca el foco del “esto les va a gustar a mis clientes” y lo pone en lo que necesitás vos.
Creeme que si le explicás a la gente: “yo trabajo mejor así, pero hay gente que necesita lo opuesto”, lo entiende perfectamente.
Sostenibilidad & edificios inteligentes
Si te gusta la sostenibilidad y no llegás a los clientes correctos, tranquilamente podés usar revoques de barro o tratamientos naturales para los muebles de madera y contarles al respecto a quienes te visiten. Con el tiempo, van a empezar a conocerte por eso y llegar a vos más personas con ese perfil.
Lo mismo pasa con la domótica. Si tenés instalado un sistema como Alexa o iluminación biofílica, tus clientes podrán valorarlo por el simple hecho de ir a tu oficina.
Nuestros clientes suelen ver las herramientas de especialización que tenemos como un plus, aun cuando no son determinantes a la hora de contratarnos. Esto redunda en que nos den vía libre para implementarlas en sus espacios. Al habitarlos y ver cuánto aportan en el día a día, ganamos la mejor publicidad de todas: el boca en boca.
La personalidad de tus clientes vs la tuya
En la era de la inteligencia artificial, buscamos crear marcas auténticas. Ya no queremos mostrarnos como grandes equipos, sino dar a conocer que atrás de la empresa hay una persona, con su personalidad, sueños y visión.
Tus oficinas deberían reflejar eso.
La pregunta que surge entonces es: ¿están mi forma de ser y mis necesidades espaciales alineadas con la de mis clientes?
Si no están alineadas, ¿van mis clientes a ahuyentarse por cómo quiero y puedo hacer mis oficinas hoy? o ¿es posible compatibilizar los gustos de ambos?
Y, por último, ¿conviene repensar el tipo de clientes que busco atraer?
No subestimes a tus clientes. A veces son mucho menos pretenciosos respecto de tu oficina de lo que vos podrías esperar. Pero sí focalizá en mostrar criterio, coherencia y buen gusto. El resto es sólo narrativa.
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